Visitando el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos
Por el solo hecho de nacer como seres humanos tenemos derechos. Pero, ¿qué significa realmente esto? ¿Tenemos real conciencia de lo que significan estos derechos?
Antes de hablar de lo que fue esta visita y lo que provocó en nosotros, es necesario preguntarnos: ¿Dónde aprendemos estos derechos? ¿Recibí formación en Derechos Humanos en el colegio? En nuestro caso, no recibimos mucha información al respecto, ni en nuestros hogares ni en la escuela. La única vez que escuchamos hablar de estos derechos en la escuela fue cuando se nos habló del periodo de Régimen Militar al que estuvo expuesto Chile en su historia, pero no fue más que un simple “en la dictadura se violaron los derechos humanos de las personas”. Es importante destacar que ninguna de nuestras familias fue víctima de esas violaciones a los derechos humanos realizadas durante el régimen militar en Chile. Pese a que vivieron el toque de queda o las limitantes de la época, no tuvimos parientes que hayan sido torturados o detenidos desaparecidos. Aunque conocíamos esta parte de la historia de Chile, no estábamos completamente inmersos en esta ni teníamos una visión tan cercana como la que experimentamos en nuestra visita al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.
Ya estando en el museo experimentamos sensaciones que se alejan mucho de la felicidad y el júbilo. Los testimonios que pudimos leer, tanto de algunos detenidos sobrevivientes como de los familiares de detenidos desaparecidos nos erizaron la piel. La descripción de las torturas y del sufrimiento de quienes fueron víctimas de estas no nos dejaron indiferentes. A decir verdad, es un lugar cargado de emociones, que muchas veces no se pueden soportar, existen las ganas de salir de ahí y huir de tanto dolor ajeno. Los Derechos Humanos existen y se supone deben respetarse, entonces ¿qué pasó con estas personas?, ¿cómo les explicamos a nuestros alumnos que la gente puede perder la humanidad y son capaces de llegar a los límites de la tortura y el asesinato? Si bien es importante no olvidar nuestro pasado para construir un mejor futuro, es complejo pensar en visitar este museo con niños y jóvenes, al menos de forma obligatoria. A decir verdad no nos sentimos preparados para asistir y estar en un lugar como este museo, soportando la carga emocional que contiene y haciéndonos cargo de lo que esto provocar en nuestros estudiantes. Mucho menos nos creemos capaces de explicarles a nuestros estudiantes cosas que ni siquiera nosotros entendemos a cabalidad.
Ya estando en el museo experimentamos sensaciones que se alejan mucho de la felicidad y el júbilo. Los testimonios que pudimos leer, tanto de algunos detenidos sobrevivientes como de los familiares de detenidos desaparecidos nos erizaron la piel. La descripción de las torturas y del sufrimiento de quienes fueron víctimas de estas no nos dejaron indiferentes. A decir verdad, es un lugar cargado de emociones, que muchas veces no se pueden soportar, existen las ganas de salir de ahí y huir de tanto dolor ajeno. Los Derechos Humanos existen y se supone deben respetarse, entonces ¿qué pasó con estas personas?, ¿cómo les explicamos a nuestros alumnos que la gente puede perder la humanidad y son capaces de llegar a los límites de la tortura y el asesinato? Si bien es importante no olvidar nuestro pasado para construir un mejor futuro, es complejo pensar en visitar este museo con niños y jóvenes, al menos de forma obligatoria. A decir verdad no nos sentimos preparados para asistir y estar en un lugar como este museo, soportando la carga emocional que contiene y haciéndonos cargo de lo que esto provocar en nuestros estudiantes. Mucho menos nos creemos capaces de explicarles a nuestros estudiantes cosas que ni siquiera nosotros entendemos a cabalidad.



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